por Michelle Héraud
A principios del siglo XIX, cuando el P. Chaminade fundó la Congregación
en Burdeos, las órdenes religiosas estaban prohibidas en Francia. El Concordato firmado
en 1801 entre el Primer Cónsul, Napoleón Bonaparte, y el Papa Pío VII sólo reconocía
la existencia del clero secular. Por eso hubo que esperar a la Restauración, con un
régimen más liberal, para fundar la Congregación de las Hijas de María en 1816 y la
Compañía de María en 1817. Sin embargo, algunos miembros de la Congregación hicieron
ya en 1808, con la aprobación del Fundador, votos privados para vivir "el estado
religioso en el mundo". Era en realidad un instituto secular antes de que esta figura
adquiriese carácter oficial. Tras la fundación de los dos institutos religiosos, el
"Estado" fue desapareciendo progresivamente... pero para renacer, como un río
subterráneo, unos ciento cincuenta años más tarde.
Efectivamente, al final de la Segunda Guerra Mundial fue surgiendo aquí y allá la idea
de fundar un instituto secular marianista. A principios de los años 1960 un grupo de
jóvenes afiliadas marianistas de Francia se reunieron con el deseo de consagrarse a Dios
con votos, permaneciendo en el mundo. Así nació la Alianza Marial, con la ayuda del
Padre Jean-Baptiste Armbruster y del P. Noël Le Mire y el apoyo de los dos Superiores
Generales de entonces: el Padre Paul Joseph Hoffer y la Madre María del Santísimo
Sacramento.
En los años siguientes la Alianza Marial se desarrolló y se estructuró. Hoy día tiene
una organización autónoma, con una Responsable General elegida por cinco años, asistida
por un Consejo de cuatro miembros también elegidas. Están asistidas por un Consiliario,
que debe ser sacerdote marianista, nombrado de común acuerdo entre el Consejo de la
Alianza Marial y el Provincial de Francia. En cuanto sacerdote marianista, es el testigo
del carisma del Fundador y garante del vínculo que une a la Alianza Marial con toda la
Familia Marianista. Las asociadas, todavía pocas en número, están repartidas por
Francia, Suiza, Chile y últimamente Africa.
El carácter secular es el signo distintivo de la vida y acción de las miembros de la
Alianza Marial. La consagración a Dios no las aparta del mundo sino al contrario: cada
una, "porque pertenece al Señor Jesús, está llamada cada día a estar presente en
el mundo como discípula de Cristo resucitado" (Estatutos, art. 17). Esta presencia
en el corazón del mundo es la característica de todos los institutos seculares, que el
Papa Pío XII reconoció oficialmente en 1947 dándoles la misión de "recristianizar
el mundo en su interior". De ese modo, "toda la vida de los miembros de los
institutos seculares [...] debe convertirse en apostolado [...] Este apostolado [...] debe
ser fielmente ejercido no sólo en el mundo sino desde dentro del mundo, por así decirlo,
y por tanto en las profesiones, actividades, formas, lugares y circunstancias que
responden a esa condición secular" (Pío XII: "Primo feliciter" - 1948).
Así también las miembros de la Alianza Marial no tienen "una" misión que les
sea propia institucionalmente. Cada una vive su misión en su ambiente profesional,
familiar... pero siempre en alianza con María, según el carisma marianista. Es el
apostolado de todo laico bautizado. Pero la consagración a Dios, por las opciones
radicales que exige a veces, da una fuerza y una disponibilidad particulares.
Una última observación: la Alianza Marial sólo reúne a mujeres. Su historia lo ha
querido así. Pero nada se opone a que un día se constituya "la rama masculina de
nuestro instituto", como diría Adela de Trenquelléon.
Mlle. Christiane Barbaux - respgen@alliancemariale.org